Autora: Elsbeth.
Estamos asistiendo a nuestro propio funeral como sociedad. Todos podemos verlo, unos de una forma más nítida y otros más borrosa, pero la mayoría vamos notando esos cambios que nos están alejando de los valores tradicionales que nos han hecho evolucionar siglos tras siglos. Esto hace que comencemos a cuestionarnos el futuro que tendremos nosotros y las generaciones que están por venir.
Ante tal visión, me he visto en la necesidad de recoger en una carta los aspectos, que, a mi parecer, nos están afectando negativamente, para a posteriori, proponer soluciones que nos conduzcan de vuelta a los derechos que de forma genuina tenemos y que nos han arrebatado unos pocos valiéndose de una ingeniería social, casi imperceptible por el ojo humano. Ha llegado el momento de que todos abramos los ojos de una vez, que no perdamos más el tiempo y tomemos decisiones que hagan al mundo resurgir de sus cenizas cual ave fénix.
CARTA AL FUTURO: EL RESURGIR DE UN MUNDO LA FE
Antes la gente rezaba, pero ahora ya no, las Iglesias son destruidas casi tan rápido como la fe. En Europa los espacios tradicionales de rezo se están sustituyendo por mezquitas. Creo que en los países más venidos arriba consideramos la fe un estorbo, algo innecesario, que nos roba tiempo y que nada aporta, porque todo lo que un hombre puede tener en su vida terrenal, simplemente ya lo tiene, y lo que ha de venir, si es que viene, ya llegará. La moral está sobrevalorada, ya no sentimos la necesidad de cuidar nuestras acciones ni de dejarnos guiar por el alma ni por los principios y valores cristianos que durante siglos nos han regido. La esperanza se ha ido desvaneciendo y la fe se ha perdido.
Si me preguntáis ¿Qué nos espera en un mundo sin fe y sin valores? os responderé: un gobierno con un ansia voraz para determinar cuáles serán nuestros derechos y obligaciones. Siervos apalancados pero gentiles, desprovistos de esperanza y movidos solo por inercia.
LA FAMILIA
Nacemos, pero cada vez menos. Hay una gran insistencia en decir a las madres que tienen que empoderarse, salir a la calle, trabajar, que deben ser libres...y claro, los hijos no entran dentro del plan. Damos gracias todos los días a Papá Estado (ese sí que se puede llamar así, aunque dentro de poco cambiará su nombre al de Mamá Estado) por ayudar a combatirlos. De hecho, los términos Papá y Mamá dejarán de existir, para de ahora en adelante denominarse progenitor 1 y progenitor 2. Poco a poco las familias tradicionales, esas con las que crecieron nuestros padres y abuelos ya serán solo cosa del pasado. De los hermanos, una especie en extinción, ya casi ni hablamos.
El amor está muy poco valorado, el sexo lo suplanta e inunda todo, como si de una moda se tratara, o una tendencia a seguir, está en todos los programas, series, música...nos riegan a diario con él. Los más pequeños de la casa ya no crecen al son de las canciones infantiles, ahora bailan y cantan reguetón casi desde la cuna. Al colectivo LGTTB++++, el abecedario se le quedará corto en unos años. Incluso hay algunos que en vez de personas se consideran animales a sí mismos,
“inter especies” dicen que son, también están los que dicen tener una edad distinta a la real a pesar de su apariencia...Sí amigos, es la crónica de una muerte anunciada y esto solo es el principio. Creo que, a este paso, es cuestión de poco tiempo que la vida desaparezca, porque ¿no es la reproducción de la vida? Cualquiera pensaría que hay un interés programado desde hace años para que cada vez seamos menos.
LA EMERGENCIA CLIMÁTICA
Otro grave problema en el mundo, el de la “emergencia climática”. Hasta hace unos años le llamaban “calentamiento global”, pero como no se debía de calentar tanto como decían, le cambiaron el nombre. Luego pasó a denominarse “cambio climático”, para ahora pasar a ser una total y urgente emergencia. Así, da igual el tiempo que haga, ya llueva, haga sol, nieve, haga frío o calor, la razón es la del cambio climático y la culpa, por supuesto, nuestra. Conclusión: desabastecimiento de materias primas y productos, limitaciones en los consumos, en los viajes y en el ocio. Habrá que hacer la vida desde nuestros pisos, trabajar y comprar lo necesario desde nuestro ordenador que será nuestra ventana al mundo. Algunas cosas, como ir a la playa o pasear por la montaña, serán cosas del pasado porque pasarán a ser espacios protegidos libres de contaminación “humana”. Los humanos, esa inmensa mayoría de seres descerebrados y egoístas que no tenemos otra cosa que hacer, que venir a este mundo para joder a unos pocos que velan por la Madre Tierra que, rota de dolor, nos grita enfurecida a ver si nos damos cuenta de una puñetera vez. La propaganda es buena, digna de reconocer.
A todo esto, tenemos que sumar las pandemias, que se cuente, llevamos una. ¿Os imagináis que un solo murciélago pudiera hacer tal cosa? Pues así fue, increíble pero cierto, o al menos eso dicen. Después de esta vendrán más y peores, y si ya nos lo avisan, hay que preparase, porque esos “profetas” no se equivocan, son el Oráculo en persona, divinidades venidas a salvarnos. No hay día que no amanezcamos con un ¡Buenos días Agenda 2030, cuéntanos tus novedades diarias!
PODREDUMBRE
La putrefacción está presente en todos los ámbitos, esa sí que nos contamina y huele mal, aunque disfracen el olor con perfume del caro. Nos gobiernan hombres corrompidos por el poder y el dinero, sin escrúpulos. Van formando eslabones y pudriendo todo a su alrededor, desde los niveles jerárquicos más bajos hasta la cúpula.
Los que dicen luchar por nuestro bienestar son los mismos que nos lo quitan. Nos roban, nos degradan, nos mienten, nos ocultan información, se enriquecen con nuestros impuestos...podría sumar y seguir indefinidamente. La percepción que tenemos es la de “tú trabaja para que otros vivan de ello”. Cuando me refiero a “otros”, no solo lo hago hacia la casta dirigente, hacia aquellos a los que han acostumbrado a vivir del esfuerzo del prójimo que los sustenta sin dar un palo al agua, y de esos hay muchos, de hecho, cada vez más, unos autóctonos y otros importados. Por supuesto, no faltan quienes los defienden a capa y espada, les han borrado el arte de pensar y repiten como loros la propaganda que tan buenos resultados da desde hace siglos a la hora de acabar con el enemigo y de hundirlo en la miseria. Con el paso del tiempo, no han hecho más que pulir la técnica, pero la táctica es siempre la misma: la desinformación.
CRISIS MIGRATORIAS
Hay crisis migratorias debidas a guerras y en no mucho, al clima. Es muy complicado cuando tenemos tradiciones y culturas distintas un entendimiento entre las mismas, máxime cuando las migraciones no se producen de forma ordenada, y además, los países que acogen que difícilmente pueden afrontar su propia deuda. El sistema ya no da para más. La inseguridad empieza a adueñarse de barrios, porque esas diferencias, son difíciles de gestionar en ambientes de pobreza. La multiculturalidad que tanto quieren que compremos está muy bien, pero solo si de verdad hay dinero para comprarla. Dentro de poco será mejor quedarnos en casa y salir poco, acostumbrarnos a vivir en soledad o en pequeños guetos. Muy aplicable el lema del “divide y venderás”. Si perdemos nuestras raíces, perdemos nuestra identificación. Una sociedad multicultural difícilmente será capaz de ponerse de acuerdo para tumbar un sistema defectuoso y opresor.
Aquellas películas que nos parecían catalogadas de ciencia ficción hace unos años, ahora bien podrían cambiar el género por el de drama. Menos mal que con ellas ya nos han ido preparando para lo que nos iba a esperar, si no, más de uno infartaría. Pero, no hemos de olvidar que el desenlace es siempre el mismo, en la batalla del bien contra el mal siempre gana el bien, las luces siempre se apoderan de las sombras por más oscuras que sean.
Yo, que soy un rebelde con causa, como me llaman algunos, un inconformista, un soñador, pienso firmemente y con convencimiento que no podemos dejar este mundo así a los pocos que vienen detrás. No es fácil, lo sé, lleva tiempo y no todo el mundo está dispuesto a invertirlo, máxime con todo lo malo que tenemos encima, pero hemos de recordar que somos semillas.
En primer lugar, es un derecho inalienable de las personas y ante la cual, hay que ponerle actitud. Siempre me ha llamado poderosamente la atención como gente ante iguales hechos actúa de forma distinta. Una persona sabia que conocí hace unos años me dijo: “si no puedes evitar la lluvia, al menos debes estar preparado y abrir el paragüas”.
¿Y si volvemos a retomar los valores perdidos? ¿Y si la gente pudiera escoger dónde vivir? ¿Volverían a sus países de origen, a sus casas, a su cultura? ¿Qué sentirían al retomar sus tradiciones entre semejantes?
El quiz de la cuestión está en una educación de calidad, en casa y en la escuela. Pero cómo vamos a educar a nuestros hijos si esa misma educación nos falta a nosotros. Sabemos que ninguna buena casa está sostenida en cimientos de papel. La educación forja el conocimiento, el pensamiento crítico, el respeto...Los niños de hoy son los hombres de mañana. Individuos debidamente formados no son fáciles de engañar. Sentarán las bases de comunidades fuertes, inviolables. Es imprescindible acabar con entretenimiento vacío que tanto tiempo del día nos ocupa para dar paso a la creatividad, al desarrollo de las potencialidades, al aprovechamiento de sinergias. Despojad al niño de educación y amor, y será útil para alguien, pero nunca para sí mismo. Deberíamos preguntarnos para quiénes son útiles los niños que “educamos” ahora.
Las comunidades deben empezar a formarse desde dentro hacia afuera, empezando por nosotros mismos, para ir forjando los cimientos del Nuevo Estado, de su Ley, ante la cual todos percibamos que somos iguales. Fuera tanta burocracia, ya vemos que no es necesaria, es lenta, y además, supone un derroche económico constante. Un grupo de personas debidamente formadas, con principios sólidos, serán capaces de gestionar un país y a su gente, siempre que
se valgan de la transparencia. Tenemos que volver a ser soberanos, ¿es esto posible sabiendo que nuestra pertenencia en la UE, ese poder supranacional y globalista, hace que el dictado de sus directrices se imponga sobre toda normativa interna de los países miembros desde el mismo momento en el que accedieron a formar parte de ella? ¿Cuándo empezó el declive de nuestro país y de nuestro imperio? Necesitamos volver a industrializarnos, no es viable depender de manos extranjeras mientras nuestros jóvenes se enfrentan al desempleo, a la desgana y al apalancamiento como sociedad. Necesitan oportunidades para que perciban que pueden dedicarse a aquello por lo que lucharon y a su vez, les permita vivir en su lugar de origen sin tener que emigrar buscando un futuro lejos de su hogar y de su familias. Esto, forjará las bases del sentimiento de unidad, de identidad, de cultura. Recuperaremos el patriotismo que tanto nos han arrebatado. Crearemos una sociedad sana y libre, sin rencor hacia el pasado, pero con la vista puesta en la historia.
Orwell decía: “quien controla el pasado controla el futuro, y quien controla el presente controla el pasado”. Démosle la vuelta a su mundo y que el mundo sepa lo que somos capaces de hacer. Somos semillas, germinemos, por nuestro presente y por nuestro futuro.
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